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“Gracias a los fondos podemos sacar adelante todos nuestros proyectos de sensibilización, prevención, e investigación frente al cáncer”

Sandra Ibarra, Presidenta de la Fundación Sandra Ibarra de Solidaridad frente al Cáncer, nos cuenta en qué proyectos se invierte lo recaudado por la La Chinata a través de la Línea de Pieles Sensibles, cuyos beneficios suman ya cerca de 60.000 euros

La Chinata colabora con la Fundación Sandra Ibarra de Solidaridad frente al Cáncer desde el 2018 a través de una Línea de Cosmética para Pieles Sensibles que se creó especialmente para ello y con la que tratamos de sumar esfuerzos frente al cáncer.

Esta línea de cosmética tiene propiedades calmantes, reestructurares y regeneradoras y está especialmente indicada para pieles sensibles o irritadas, incluidas las pieles más delicadas a consecuencia de tratamientos de quimioterapia o radioterapia. Está formada por un Bálsamo Corporal, una Crema de Manos y una Crema Facial con SPF25.

Hasta la fecha ya se han obtenido cerca de 60.000 euros para la causa y estamos muy agradecidos a todos los clientes que han colaborado para hacerlo posible.

Sandra Ibarra, Presidenta de la Fundación, nos explica en qué proyectos invierten lo recaudado con esta línea de cosmética solidaria de La Chinata.

Sandra, tu trabajo y tu historia son muy inspiradoras… has superado dos veces el cáncer y la solidaridad frente a esta enfermedad, como has dicho en otras ocasiones, la has convertido en tu ‘Leyenda Personal’, cuéntanos…

Llevo 26 años vinculada a la suma de esfuerzos frente al cáncer, desde que en el año 1995 me diagnosticaron mi primera leucemia. Siempre digo que, si ahora quedan cosas por hacer, en aquella época estaba todo por hacer: no se decía la palabra cáncer, no estábamos informados, no existía la tecnología que existe actualmente, y éramos muy pocas las personas que salíamos adelante.

Yo era muy joven, tenía 20 años, había llegado a Madrid con una maleta llena de sueños, quería ser modelo y comunicadora, me matriculé en la facultad de Ciencias de la Información. Cuando me diagnosticaron tenía el 95% de médula dañado, tenía muy mal pronóstico, y decidieron darme un tratamiento de quimioterapia que afortunadamente funcionó. Era marzo de 1995.

Luego comencé unos protocolos de quimioterapia, se planteó la posibilidad de hacerme un trasplante de médula y tuve la suerte de que mi hermano el pequeño fuera compatible conmigo en un 99%. Me hicieron el trasplante y tres meses después estaba realizando mi primer desfile a favor la AECC, feliz en aquella “pasarela de la vida” en la que otra vez volvía a retomar mi vida. No fue un proceso fácil, pero en la adversidad descubrí realmente quién era yo. Aquel desfile fue noticia, y la noticia era que me había curado.

Después retomé mi vida mientras colaboraba con varias organizaciones. Siete años más tarde, un 11 de septiembre, tuve una recaída. Esa sí que es dura: la primera es física pero la segunda es psicológica. Se planteó de nuevo el tratamiento y un nuevo trasplante. Fue durísimo, pero de nuevo lo superé. Entonces decidí crear la Fundación Sandra Ibarra, una estructura que me permitía profesionalizar mi trabajo frente al cáncer.

Con respecto a las personas que están en tratamiento oncológico, ¿cómo les ha influido la pandemia? ¿han surgido nuevas necesidades?¿cómo estáis viviendo la pandemia desde la Fundación?

El cáncer ya es una pandemia, es una causa de salud global por su incidencia y su mortalidad. El Covid19 es una segunda pandemia que los pacientes y supervivientes están sufriendo. Los datos que existen hasta el momento son preocupantes: diversos estudios han constatado que en 2020 se diagnosticaron un 21% menos de pacientes con cáncer en comparación con el mismo periodo del año anterior.

En el inicio de la pandemia de coronavirus no estábamos preparados para afrontar un reto sanitario así, pero ahora mismo el cáncer debe ser una prioridad tanto en atención primaria, a través de la fundamental y decisiva detección precoz, como en los centros hospitalarios, en los que no se puede asumir como solución ante una crisis que se alarga en el tiempo el retraso de pruebas, tratamientos e intervenciones que son indispensables para la supervivencia de miles de personas.

Urge un plan de atención para enfermos ‘no Covid’, para que pacientes y supervivientes de cáncer no continúen sufriendo dos pandemias.

Entre los proyectos a los que se destinan los beneficios recaudados con el Pack de Pieles Sensibles de La Chinata se encuentra la Escuela de Vida de la Fundación Sandra Ibarra. Además sois pioneros en el Primer Registro de Supervivientes de España. ¿En qué consiste?

La Escuela de Vida es la primera escuela de pacientes y supervivientes de cáncer especializada en hacer frente a las necesidades asistenciales existentes durante la enfermedad y las que surgen en el periodo de transición enelqueyanohaytumorni tratamiento pero aparecen otras secuelas que deberían ser atendidas.

Dentro de las iniciativas de la Escuela de Vida, actualmente estamos desarrollando el primer Registro de Supervivientes de Cáncer de España. Buscamos a los casi dos millones de supervivientes que se estima que hay en nuestro país, para registrar sus necesidades y generar protocolos específicos de prevención y tratamiento que mejoren la calidad de vida y el bienestar de los pacientes y supervivientes. Existen datos y estadísticas de fallecimientos, ahora queremos registrar la vida.

Si eres superviviente, tienes un amigo o familiar que lo es, escríbenos a [email protected] o inscríbete en https:// fundacionsandraibarra.org/escuela-de- vida/ y comienza a formar parte del primer Registro de Supervivientes de Cáncer de España.

¿Qué otras actividades tenéis previstas próximamente desde la Fundación?

Tenemos muchas ganas de volver a celebrar nuestro Festival de Vida. En este festival invitamos a los pacientes y supervivientes a celebrar la vida en una reserva natural en Cádiz, en Wakana. Un encuentro para aprender, celebrar y agradecer la vida. Pronto esperamos anunciar la fecha para la segunda edición este año.

También estamos muy emocionados con la celebración de la segunda edición de las Distinciones Dama de la Lámpara – Florence Nightingale el mes de octubre. Esta iniciativa nació con el objetivo de que los pacientes premiaran a las enfermeras oncológicas, con el propósito de agradecer sus cuidados y hacer más visible su aportación social y sanitaria. La pandemia mundial de Covid19 ha puesto de manifiesto aún más si cabe su necesaria labor, que es clave en la humanización de la sanidad. Por esta razón, hemos querido hacer una mención especial en la celebración del Año Mundial de la Enfermería a los profesionales que han hecho un esfuerzo extraordinario durante la mayor crisis sanitaria vivida. A todos ellos va dedicada esta Edición Especial Covid.

¿Qué supone para la Fundación que haya empresas como La Chinata que se comprometan con una causa como es la solidaridad frente al cáncer?

Desde la Fundación buscamos compañeros de viaje como la Chinata, empresas con propósito que de verdad crean en la responsabilidad social corporativa, y que apuesten por proyectos reales que impacten en la sociedad. Gracias a los fondos podemos trabajar y sacar adelante todos nuestros proyectos de sensibilización, prevención, e investigación frente al cáncer; que nos ayuden a mejorar la calidad de vida y el bienestar de los pacientes y supervivientes.

En ocasiones te hemos oído hablar de que no buscas beneficencia, sino solidaridad, ¿qué es lo que realmente marca la diferencia?

El trabajo frente al cáncer no debe ser beneficencia ni caridad, sino solidaridad. La beneficencia es una cuestión muy vertical, “yo que estoy aquí arriba, te doy lo que me sobra”; la solidaridad es mucho más horizontal y transversal, es de todos. Aquí se trata de mejorar la vida de las personas, de mejorar la sanidad, de trabajar por el bien más preciado que tenemos, que es nuestra salud.

Nuestro lema en La Chinata es ‘cuidarse por dentro y por fuera’, ¿consideras que cuidarse influye en el bienestar emocional y ayuda a sentirse mejor con uno mismo?

El autocuidado es fundamental en el día a día en general, y para las personas que afrontan o han superado un tratamiento oncológico en particular. El cuidado físico, por ejemplo de la piel, a través de productos como la cosmética para pieles sensibles de La Chinata, influye obviamente de forma muy positiva en el bienestar emocional. Yo siempre digo que el principio del descuido físico es el principio del descuido emocional.

Para finalizar, ¿qué le dirías a todas esas personas que están actualmente pasando por un tratamiento oncológico y a sus familiares?

Siempre les digo a las personas que el cáncer o la adversidad no son paréntesis. Cuando nos pasa algo negativo nos dicen: no te preocupes esto es un paréntesis. Yo siempre digo que los paréntesis también son la vida. De hecho, cuando te diagnostican cáncer, es cuando tienes más ganas de vivir, de viajar, de querer…Todo te parece más bonito. Es el filtro de la vida que te da el cáncer. Hay vida durante la enfermedad, no tenemos que esperar a estar curados para vivir ‘llenos de vida’, que es el lema de la Fundación.

Hay que estar muy bien diagnosticado, confiar en el equipo médico y tener claro que no tenemos que demostrar nada: no somos héroes. Hay que vivir el proceso, y en los momentos duros, pedir ayuda profesional y a quienes están cerca en el día a día, y ayudarles también a entendernos. Se viven situaciones que te ríes tanto que acabas llorando, y que lloras tanto que te acabas riendo.

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