¿Hay algo más reconfortante que un risotto bien ligado? Este plato es toda una experiencia sensorial. Hoy elevamos este clásico italiano a un nivel gourmet combinando la untuosidad del arroz Carnaroli, el toque crujiente del guanciale y el aroma embriagador del queso de oveja trufado.
Si buscas un plato con el que impresionar en una cena especial o simplemente quieres darte un capricho de alta cocina en casa, este Risotto con Alcachofas Confitadas es tu respuesta.
Ingredientes (Por persona)
- 80 g de arroz variedad Carnaroli (ideal para un mantecado perfecto).
- 1 chalota fresca.
- 40 ml de vino blanco (recomendamos Cepas Blanco).
- 800 ml de caldo de ave (mantener siempre caliente).
- 50 g de Papada Ibérica Guanciale.
- 30 g de Queso de Oveja con Trufa.
- 1 cucharada de Aceite de Oliva Virgen Extra (AOVE) de la Chinata (el formato biberón ga genial).
- Alcachofas confitadas en AOVE.
- Limón fresco, brotes para decorar y sal al gusto.
Preparación Paso a Paso
1. La Base: El Sofrito y el Guanciale
Comenzamos pelando y picando la chalota en brunoise (dados muy pequeños). En una cazuela, añade la cucharada de AOVE y cocina la chalota a fuego lento. Un truco de chef: añade una pizca de sal ahora para que la cebolla “sude” y se caramelice uniformemente sin quemarse.
Corta el guanciale en dados y súmalo a la cazuela. Deja que la grasa de la papada se funda con la chalota, creando una base de sabor increíble.
2. El nacarado y el desglasado
Sube ligeramente el fuego e incorpora el arroz Carnaroli. Reelóvalo durante 1-2 minutos hasta que el grano esté brillante (este es el proceso de nacarar). Acto seguido, vierte el vino blanco y deja que evapore el alcohol por completo; esto aportará la acidez justa para equilibrar la grasa del guanciale.
3. El ritual del caldo
Aquí está el secreto del éxito: añade 1/3 del caldo de ave caliente. Cocina a fuego vivo y no dejes de remover. El movimiento es lo que libera el almidón del arroz para lograr esa textura cremosa. Repite el proceso dos veces más conforme el arroz absorba el líquido, hasta que el grano esté al dente.
4. El “Mantecato” y el toque final
Retira la cazuela del fuego. Ralla el queso de oveja con trufa sobre el arroz y remueve enérgicamente. El calor residual fundirá el queso, ligando el risotto de forma sublime.
Mientras el arroz reposa un minuto, escurre las alcachofas confitadas y pásalas por una sartén a fuego fuerte. Queremos que queden doradas y crujientes por fuera pero melosas por dentro.
Presentación y emplatado
Sirve el risotto en el fondo de un plato hondo. Para romper la densidad del plato y aportar frescura, ralla un poco de piel de limón por encima. Dispón las alcachofas marcadas en el centro y corona con unos brotes verdes para un acabado de restaurante de estrella Michelin.



