El postre navideño que triunfa cada año.

Panettone de Chocolate con AOVE, helado de polvorón y miel.

No sé si te pasa, pero en mi casa en Navidad, siempre me piden lo mismo, algo dulce pero que no empalague (más después de tanto empacho).
Este postre es justo eso. Tres imprescindibles de La Chinata que, juntos, funcionan como un pequeño ritual navideño: Panettone de Chocolate con AOVE, elaborado por la familia Torreblanca; polvorones artesanos; y un helado casero de polvorón con miel y Aceite de Oliva Virgen Extra, cremoso, suave y sin azúcar añadido.

El resultado es un postre elegante y con un toque de ligereza, donde el panettone tostado se vuelve casi caramelizado y el helado aporta un contraste fresco y muy navideño.


Un panettone que marca la diferencia

Hay panettones… y luego está este. Si ya lo has probado, lo sabes. Y si no, prepárate.

Desde el primer corte, la miga sorprende: alveolada, elástica y casi etérea, fruto de fermentaciones lentas y manos expertas. No es denso ni empalagoso; es ligero, delicado y profundamente aromático.

La clave está en su grasa: Aceite de Oliva Virgen Extra de La Chinata, en lugar de mantequilla. Ese pequeño gran detalle lo transforma todo. El AOVE aporta suavidad limpia, perfume sutil y una textura que no satura, dejando que el sabor se exprese con elegancia.

Los trozos de chocolate, al tostarse, se funden ligeramente y crean ese contraste entre lo crujiente y lo cremoso que hace que cada bocado se recuerde.

Por eso este panettone funciona tan bien en este postre: al calentarlo, el AOVE y los azúcares naturales crean una capa fina, casi caramelizada, perfecta para encontrarse con la frescura del helado de polvorón.


Ingredientes (4 raciones)

Para el helado de polvorón

  • 400 ml de leche entera
  • 300 ml de nata (35 % MG)
  • 80–90 g de miel suave
  • 3 yemas de huevo
  • 2 polvorones La Chinata
  • 1 cucharadita de Aceite de Oliva Virgen Extra La Chinata
  • 1 pizca de sal

Para el montaje


Cómo preparar este postre navideño paso a paso

1. El helado, con calma (y cariño)

Empiezo calentando la leche y la nata hasta que están a punto de humear. Mientras tanto, en un bol mezclo las yemas con la miel y una pizca de sal.

Vierto un poco de la leche caliente sobre las yemas para templarlas y devuelvo todo al cazo. Remuevo a fuego suave hasta que la crema alcanza 82–84 ºC: lo justo para que espese sin hervir.

Apago el fuego y añado los polvorones desmenuzados. En ese momento, la cocina se llena de aroma a almendra, miel y AOVE. Trituro hasta obtener una crema completamente fina, incorporo la cucharadita de aceite de oliva virgen extra y dejo reposar la base en frío durante 6–8 horas. Este reposo es clave para lograr un helado con una textura sedorsa.

Después, elaboro el helado en heladera o lo congelo removiendo cada media hora hasta conseguir una textura cremosa.


2. El panettone tostado

Corto una rebanada generosa del Panettone de Chocolate con AOVE y la tuesto en una sartén o plancha, sin añadir nada. No hace falta: el propio AOVE del panettone hace su magia.

El exterior queda ligeramente crujiente y caramelizado; el interior, tierno, con notas de cacao y ese perfume inconfundible del aceite de oliva.


3. El encuentro perfecto

Coloco la rebanada aún caliente en el plato. Encima, una bola generosa de helado de polvorón, que empieza a relajarse suavemente al contacto con el panettone.

Termino con migas gruesas de polvorón, un hilo fino de miel y unas gotas de AOVE.

Y ya estaría.

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