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En nuestro obrador de Plasencia, en el corazón de Extremadura, el ritmo lo marcan las manos, no las máquinas. Seleccionamos los mejores frutos secos y los tratamos con el mismo cuidado con el que se ha hecho siempre: tostado suave, molienda precisa y una mezcla pensada para resaltar su sabor auténtico.
De este trabajo nacen nuestras cremas: Crema de Pistachos, Crema de Nueces y Miel, Crema de Pistachos, Higo y Limón, Crema de Almendras, Crema de Almendras y Flor de Sal, y Crema de Avellanas y Cacao. Cada una conserva la esencia del fruto con la textura y el equilibrio que solo da el trabajo bien hecho.
Con la misma filosofía, elaboramos también frutos secos tostados con AOVE y flor de sal, una forma sencilla y natural de disfrutar del producto tal y como nos gusta: sin artificios, con sabor a tierra y a tradición.
Nuestro obrador es, en el fondo, una manera de seguir haciendo las cosas como creemos que deben hacerse: con respeto por el origen, por las personas que cultivan y por el tiempo que requiere lo artesanal. Eso es lo que nos identifica, y lo que nos gusta compartir en cada producto.
En nuestro obrador, las elaboraciones de frutos secos (tanto las cremas como los frutos secos tostados) comienzan con las pruebas en cocina, donde buscamos el equilibrio perfecto entre textura, aroma y sabor.
A partir de ahí, iniciamos la producción en un tostador en el que combinamostradición y tecnología, lo que nos permite controlar con precisión el tiempo y la temperatura para conseguir un resultado uniforme y lleno de matices. Este es el paso que marca la diferencia: define el color, la textura y potencia el aroma de cada fruto seco.
La uniformidad es esencial. Nuestro equipo supervisa cada tanda para garantizar que los frutos no se tuesten en exceso ni queden crudos, sino que alcancen el punto exacto de dorado que resalta su sabor natural.
Una vez tostados, los frutos siguen dos caminos: algunos se presentan tal cual, con un toque de Aceite de Oliva Virgen Extra y Flor de Sal, para disfrutar de su sabor más puro y crujiente; otros pasan a la molienda, donde transformamos los frutos secos extremeños en cremas suaves y naturales, elaboradas solo con lo esencial: fruto seco y nuestro AOVE.
1 | ORIGEN
Seleccionamos frutos secos cultivados en Extremadura, de fincas que comparten nuestra filosofía de respeto por la tierra. Apostamos por la economía local y sostenible, cuidando el proceso desde el campo hasta el obrador.
Cada lote es fruto de una recolección cuidadosa, que garantiza sabor, frescura y autenticidad.
2 | FUEGO
En nuestro obrador, el tostado artesanal es un arte.
Controlamos cada detalle del proceso para lograr ese tono dorado y crujiente que realza el sabor natural del fruto seco.
El equilibrio entre tradición y precisión nos permite conservar su esencia, sin añadir nada que no haga falta.
3 | MOLINO
Algunos de nuestros frutos tostados se convierten aquí en cremas naturales.
Los trituramos lentamente hasta conseguir una textura cremosa, uniforme y sin artificios.
Solo el fruto seco y nuestro Aceite de Oliva Virgen Extra: nada más, nada menos.
4 | ACEITE DE OLIVA
El AOVE es el hilo conductor de todo lo que hacemos.
Aporta suavidad a las cremas y un toque dorado a los frutos secos tostados con flor de sal.
Nuestro aceite, elaborado también en Extremadura, une ambos productos bajo un mismo origen: la tierra que nos inspira.
Aquí, todo se hace a mano y sin prisas.
Así conseguimos que cada crema y cada fruto tostado conserven lo mejor de su origen: su sabor real.
Desde Plasencia, trabajamos cada día para transformar los frutos de nuestra tierra en algo que conserve su alma: natural, artesanal y verdaderamente nuestro.